Las barreras al comercio, la debilidad institucional, la falta de credibilidad e integridad en el sistema legal y la protección de los derechos de propiedad, así como el elevado nivel de corrupción que presenta la República Dominicana han contribuido de manera directa a la salida de muchas empresas del mercado dominicano.
Estos aspectos sitúan, a este país, en comparaciones internacionales y en encuestas de inversionistas por debajo del promedio de los demás países de la región, en temas como la estabilidad política, la eficiencia gubernamental, la seguridad jurídica, y la aplicación de la ley.
En efecto, en el índice de libertad económica que mide hasta qué grado las políticas e instituciones de los países son promotoras de la libertad económica, tomando como ejes de la misma la libertad del individuo para escoger, el intercambio voluntario, la libertad de competir y la seguridad de la propiedad privada, demuestra que la República Dominicana tiene una libertad económica limitada con un puntaje de 5.4/10 encontrándose en la posición 111 de 130 países.
En razón de todos estos problemas muchas empresas han decidido dejar de realizar sus actividades comerciales en un país en donde el presidencialismo impera, en donde en muchos casos las reglas del juego no son claras, y se toman decisiones respecto a sus inversiones en base a razones de índole política o en beneficio de los intereses de otros grupos económicos, dada la elevada debilidad institucional y nivel de corrupción administrativa.
En vista de estas consideraciones, la República Dominicana, deberá realizar sus mayores esfuerzos en el fortalecimiento institucional del país, para generar la confianza de los actuales y futuros inversionistas del país y con ello evitar el que sigamos perdiendo inversión extranjera directa.
viernes, 29 de junio de 2007
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